Dos economistas prominentes de Washington afirmaron ayer que la grave crisis financiera ciertamente tendrá consecuencias para Latinoamérica —con una desaceleración seria del crecimiento económico en la región— y que es difícil medir cómo los distintos países serán afectados por la crisis, a pesar del fortalecimiento regional adquirido con las prudentes políticas económicas de la última década.
“América Latina tiene fuerza suficiente para resistir un huracán, pero la pregunta es si podrá resistir un tsunami. Es como si hubieran construido un muro de protección contra una ola de 10 pies, pero la ola que amenaza pudiera ser de 15 pies”, comentó Claudio Loser, ex director para Latinoamérica del Fondo Monetario Internacional, en un panel organizado ayer por el Diálogo Interamericano, un centro de análisis en Washington.
“La región sigue siendo vulnerable, aunque está mejor preparada que antes”, agregó.
Aun si “el pánico generalizado” de la semana pasada sigue disipándose, lo que tenemos por delante en Latinoamérica será difícil, subrayaron Loser y Santiago Levy, vicepresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien también participó en el panel.
“Es inevitable que 2009 sea un año muy malo”, puntualizó Levy. Éste pronosticó que toda la región sufrirá un bajón en crecimiento, especialmente los países que —citando a México— estén más cerca de Estados Unidos (EU).
Loser y Levy estuvieron de acuerdo en que el crecimiento económico para 2009 bajará a escasamente el 2% para la región, aunque los países de más alto crecimiento reciente —citaron a Perú como ejemplo— quizás logren mantenerse en alrededor del 6%.
Según Levy y Loser, la crisis global afectará el flujo de turismo, el flujo de inversiones del extranjero, la estabilidad monetaria, el precio de productos básicos, el costo del petróleo y los alimentos, el volumen de remesas de EU hacia países latinos, la demanda internacional para productos de China y Asia, el precio y mercado para las exportaciones latinoamericanas y el acceso de Latinoamérica a fuentes internacionales de crédito.
“El acceso a financiamiento internacional se extinguirá”, declaró Levy, quien expuso que el BID acaba de crear un fondo especial de $9 mil millones como línea de crédito para Latinoamérica, aunque esa cifra es insuficiente para atender las necesidades de la región.
Dentro de este triste panorama, un punto alentador es que “hasta ahora, los bancos latinos claramente estaban mucho menos expuestos que los de EU y Europa” a las pérdidas en el mercado estadounidense, indicó Levy. Otro punto alentador es que la deuda pública como porcentaje de producto interno bruto se había ido reduciendo en la región.
Aun así, observaron Levy y Loser, viene una etapa difícil que requerirá de políticas públicas muy prudentes. Lo esencial, opinó Levy, es que los gobiernos tengan claro que su objetivo principal debe ser preservar la habilidad de crecer después de 2010.
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