En 1998, el Producto Interno Bruto (PIB) de México ascendió a 414.986,4 millones de dólares, la participación de los principales sectores económicos en el PIB fue la siguiente: el agropecuario 5.4%; el industrial 29.1%, donde las manufacturas constituyen el 75.3% de su valor; y el sector de los servicios 65.6%, sobresaliendo comercio, restaurantes y hoteles con un 31.9%. Por otra parte, la producción de petróleo crudo fue de 3.077 miles de barriles diarios. Después de sufrir un proceso de contracción durante la mayor parte de 2001, el ciclo de la economía mexicana entró a principios de 2002 en una fase de recuperación. Durante los primeros tres meses de 2002 todos los componentes de la oferta y la demanda agregadas experimentaron tasas de crecimiento anuales negativas. Sin embargo, a partir de entonces la mayoría de los indicadores macroeconómicos tuvieron ritmos de actividad más dinámicos, lo cual se puede constatar tanto en comparaciones anuales como en mensuales con cifras ajustadas por estacionalidad. Este proceso incipiente de recuperación marcó el final de la recesión económica en el país.